CUIDAR A LAS PERSONAS EN EL PROCESO DE MORIR

Dr. Jacinto Bátiz Cantera
“Las personas que se encuentran en la fase final de su vida, en su proceso de morir, presentan cuatro tipo de necesidades que precisan ser atendidas  por quienes les cuidamos: las necesidades físicas o biológicas, las emocionales o psicológicas, las sociales o familiares y las espirituales o trascendentales. Estas cuatro necesidades deben ser satisfechas para conseguir morir bien, para morir con paz y dignidad”.
Estas palabra tan sensatas son de la introducción del libro  que el conocido y experto en cuidados paliativos el Dr. Jacinto Bátiz Cantera ha publicado en enero pasado “Cuidar a las personas en el proceso de morir“, cuyo índice es el siguiente:
    1. Prólogo
    2. Introducción
    3. El enfermo es una persona
    4. Debemos acompañarle
    5. Acompañar también es cuidar
    6. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y el acompañamiento en el proceso de morir
    7. Hay que tocarle
    8. Cuidar con caricias
    9. Hay que escucharle
    10. ¿Cómo responder a sus preguntas?.
    11. Hay que comprenderle
    12. ¿Qué hacer si desea la muerte?
    13. ¿Qué son los cuidados paliativos?
    14. La muerte es una etapa de la vida

      Siempre hay algo que hacer; El paciente es el principal protagonista; La familia es coprotagonista;  El trabajo debe hacerse en equipo

    15. ¿Qué necesita el enfermo y su familia en la etapa final de la vida?
    16. Decálogo para cuidar bien al final de la vida
    17. Sobre el autor
    18. El texto completo, que recomendamos vivamente, puede descargarse en pdf en la dirección: https://www.fundacionsjd.org/media/upload/pdf/jacinto-batiz-texto-digital_1551181915.pdf
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HOLANDA: SIN TERAPIA PARA LA JOVEN NOA

El suicido anunciado de la adolescente holandesa Noa Pothoven el pasado domingo 2 de junio y las circunstancias en que se produjo abre numerosos interrogantes.  Su madre denunció el peregrinaje sin éxito para dar con el tratamiento adecuado, lo que ha sido una llamada de atención a escala nacional. La madre también ha denunciado la falta de centros para jóvenes con los problemas físicos y emocionales de su hija, y ha criticado a los servicios de asistencia social dedicados al menor, “con una burocracia y listas de espera para volverse loco”.
En su sección El Astrolabio, el director de ABC, Bieito Rubido, ha publicado el 6 de junio  un breve y acertado comentario,  que recogemos íntegro a continuación.
Desesperanza
Pocas desgracias mayores que tenerle miedo a la vida. Y cuando los temores nos atenazan, entonces necesitamos más que nunca la mano y la comprensión del ser querido. El suicidio de la joven Noa es tal vez la mayor evidencia de que vivimos en una sociedad que no tolera el fracaso ni la derrota. Es cierto que debemos aprender a profundizar en el dolor humano. Pocos sufrimientos mayores que el de las personas deprimidas. Aun así, la civilización que construyeron nuestros antepasados a lo largo de los siglos no puede volverse tan cruel, tan pragmática como para legislar a favor del suicidio asistido porque una niña se debata en las simas profundas de la tristeza. El caso de Noa nos obliga a repensar de nuevo que no es civilizado, ni representa progreso alguno, convertir en ley el egoísmo humano de no querer enfrentar ni superar las penas, el dolor y la desesperanza. Ojalá que nuestros descendientes no tengan que afearnos tantas iniciativas legales, a través de las cuales dimos formas a genocidios encubiertos, bajo la apariencia de civilización avanzada.

YES TO LIFE!

El sábado, 25 de mayo de 2019, el Santo Padre Francisco pronunció un discurso a los participantes en el congreso 
“YES TO LIFE! CUIDANDO DEL PRECIOSO DON DE LA VIDA EN SU FRAGILIDAD” .
El texto completo, que recomendamos vivamente, puede leerse en: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/may/documents/papa-francesco_20190525_yes-to-life.html
Estas son algunas de sus frases:
(…) “Ningún ser humano puede ser incompatible con la vida, ni por su edad, ni por su salud, ni por la calidad de su existencia”.
“Cuando una mujer descubre que está esperando un hijo, una sensación de profundo misterio se mueve inmediatamente en ella. Las mujeres que son madres lo saben. La conciencia de una presencia, que crece dentro de ella, impregna todo su ser, por lo que ya no es solo una mujer, sino una madre. Entre ella y el niño se establece de inmediato un intenso diálogo cruzado, que la ciencia llama cross-talk. Una relación real e intensa entre dos seres humanos, que se comunican entre sí desde los primeros momentos de la concepción para favorecer la adaptación mutua a medida que el niño crece y se desarrolla”.
“Las terapias fetales, por un lado, y los Hospice perinatales, por otro, obtienen resultados sorprendentes en términos de asistencia clínica y brindan un apoyo esencial a las familias que acogen el nacimiento de un niño enfermo”.
“Desafortunadamente, la cultura hoy dominante no promueve este enfoque: a nivel social, el miedo y la hostilidad hacia la discapacidad a menudo llevan a la elección del aborto, configurándolo como una práctica de “prevención”. Pero la enseñanza de la Iglesia sobre este punto es clara: la vida humana es sagrada e inviolable y el uso del diagnóstico prenatal con fines selectivos debe ser desalentado, porque es la expresión de una mentalidad eugénica inhumana, que sustrae a las familias la posibilidad de aceptar, abrazar y amar a sus hijos más débiles. A veces escuchamos: “Vosotros los católicos no aceptáis el aborto, es el problema de vuestra fe”. No: es un problema pre-religioso. La fe no tiene nada que ver. Viene después, pero no tiene nada que ver: es un problema humano”
“El aborto nunca es la respuesta que buscan las mujeres y las familias. Más bien, es el miedo a la enfermedad y la soledad lo que hace que los padres vacilen. Las dificultades prácticas, humanas y espirituales son innegables, pero precisamente por esta razón son urgentes y necesarias acciones pastorales más incisivas para sostener a los que tendrán hijos enfermos. Es decir, es necesario crear espacios, lugares y “redes de amor” a los que las parejas puedan recurrir, así como dedicar tiempo a acompañar a estas familias”.

 

LA “SILICONIZACIÓN” DEL MUNDO

Escritor y filósofo crítico, Eric Sadin lleva diez años analizando el impacto de la tecnología digital en nuestras sociedades. Es uno de los pocos intelectuales franceses que se preocupa por el cambio de civilización que supone la digitalización del mundo. Muy crítico con Silicon Valley y sus grandes empresas (Google, Apple, Amazon, Facebook, Netflix, Uber y otros), va más allá de un simple análisis del impacto de las nuevas tecnologías para denunciar un verdadero «control» ejercido por los actores de Silicon Valley sobre nuestra forma de ver el mundo: «Más allá de un modelo económico, es un modelo de civilización que se está estableciendo basado en una mercantilización integral de la vida».
La «silicolonización del mundo» sería, por tanto, la última etapa del liberalismo. Este «tecnoliberalismo» promovido desde Silicon Valley se basa en la idea de que Dios no completó su creación, que el hombre es eminentemente falible e incompleto, y que la llegada de las llamadas tecnologías «exponenciales» permitirá corregir este defecto. Esta peligrosa idea, denunciada por el filósofo en su ensayo, nos conduciría a la era de la asistencia algorítmica continua, cuyos objetivos son casi exclusivamente comerciales.
Contrariamente a la idea general de que el desarrollo tecnológico sólo puede conducir al progreso, Eric Sadin nos advierte sobre las posibles derivas de los objetos conectados y, en general, sobre este nuevo mundo que nos propone la «start-up nation».
El filósofo francés ya nos alertaba en su ensayo publicado en 2016 titulado La silicolonización del mundo sobre los actuales intereses de las grandes corporaciones tecnológicas y sus efectos en la sociedad y en el conjunto de la humanidad.

Para el autor de libros como La humanidad aumentada, la “tecnoeconomía” en la que estamos instalados ha producido como efecto principal que la tecnología ha sido sometida a la economía financiera y al poder global. Esta confluencia entre economía y tecnología está teniendo como efecto perverso la mediación de la vida y su completa mercantilización. Lo que también ha sido definido en alguna ocasión como el “biopoder”. Según Sadin “las grandes empresas tecnológicas del mundo digital tienen ya la capacidad de acompañarnos continuamente y orientar nuestros gestos con el objetivo principal de incentivar acciones comerciales”. Por otra parte, se está produciendo “la organización algorítmica de las sociedades”, ya que en la revolución digital o 4.0, la conjunción de sensores e inteligencia artificial (el superyó del siglo XXI) presente en todas las fases del proceso productivo, persigue la máxima eficiencia y la “optimización extrema” del rendimiento de los trabajadores, “convirtiendo a los humanos en robots de carne y hueso”.

Hay algo que está claro, vivimos en un mundo hiperconectado por medio de superficies y plataformas que cruzan nuestras vidas cotidianamente, invaden nuestros cuerpos y nos conducen a transitar existencias continuamente asistidas por dispositivos y artefactos omnipresentes. Estamos pues, según Sadin, ante un ideal de civilización muy definido: el de una humanidad aumentada.
Ya en otras ocasiones hemos confrontado esa idea del humano potenciado, extendido o aumentado (transhumano – posthumano) propuesto por la ideología del transhumanismo, a una antropología personalista (coherente con el humanismo cristiano) que nos presenta un hombre y una mujer concienciados respecto a su condición y naturaleza humana basada en la plena unidad cuerpo-alma. A esa cosmovisión que defiendo, y que pretende un desarrollo integral de la persona la he denominado en múltiples ocasiones como Humanismo avanzado (A. Cortina)

 

LEGISLACIÓN SOBRE CUIDADOS PALIATIVOS y V

Como señala Pilar Pérez en el artículo citado: https://www.larazon.es/damesuplementos/salud/2019-05-26_SAL/4/index.html
Esta semana “The Lancet Global Health” muestra una investigación que subraya que la carga de los cuidados paliativos se duplicará en las próximas cuatro décadas. Así, en 2060 serán un 87% de los pacientes los que necesiten este tipo de asistencia, y no un 50% como ahora. Katherine Sleeman, científica clínica del Instituto Nacional para la Investigación en Salud y autora del estudio, apunta que «la acción global inmediata para integrar los cuidados paliativos en los sistemas de salud es un imperativo ético y económico.
Reproducimos a continuación la entrevista de esta periodista con Serafín Romero, Presidente de la Organización Médica Colegial (OMC).

P.P. Desde la OMC, como máximos representantes de los facultativos han manifestado su postura respecto a la legislación sobre cuidados paliativos y eutanasia. ¿Cuál es su posición?
-En relación a la atención al final de la vida, decreto denominado no correctamente porque siendo de cuidados paliativos no lo menciona en el título, para nosotros supone una línea prioritaria porque entendíamos que existía una necesidad para todos los españoles.  En la actualidad, hay comunidades que ya han legislado al respecto –bajo el epígrafe de muerte digna–, otras no, y hay mucha inequidad. Es necesaria porque es una ley de garantías del ciudadano ya que contempla aspectos pocos desarrollados, inclusive con grandes déficits en lo asistencial entre autonomías, e incluso entre hospitales dentro de las mismas. Queríamos que en ese borrador, desde la OMC, se abordaran aspectos no sólo sanitarios, sino también sociales del cuidador que se ocupa del paciente y ayudas para adaptación del hogar. Consideramos que es una norma o ley prioritaria para muchos españoles que acaban en este momento vital con una asistencia no idónea, que sepan que va a necesitar un acompañamiento cerca.
P.P. ¿Y sobre la de eutanasia?
-Desde la profesión entendemos que tienen que priorizarse los cuidados paliativos a ésta. Porque será la que todos los ciudadanos necesitemos en algún momento al final de la vida, con la seguridad de que vamos a ser atendidos con la suficiente calidez, calidad y todas las garantías.
P.P. ¿Por qué priorizar una norma sobre la otra?
No están en el mismo plano. Centrar el debate sólo en eutanasia y no en cuidados paliativos deja entrever que no se atiende a la demanda real de todos los pacientes en este momento vital.
P.P. ¿En qué sentido?
-Porque hay muchas personas que tienen mucho tiempo por delante, lo que pasa es que sus condiciones patológicas degenerativas o neuronales, que pueden durar años, les lleven al planteamiento de que no quieren vivir así y deseen acabar con su vida.
P.P. Entonces, ¿esta proposición de ley toca muchas más esferas que la médica?
-Tiene mucho que ver más allá de lo que la profesión médica comente. Porque afecta a lo ético, toca lo moral, lo social y lo político. Pero en ella intervienen médicos. Por ello es compleja. Así, nuestro propio código ético no contempla la función del médico a la hora de procurar la muerte cuando el paciente lo pide. No es el rol del médico. Al mismo tiempo, nuestro código sí reconoce que la obstinación terapéutica, encarnizamiento como denominan otros, no es una buena praxis médica. Además, la autonomía del paciente está por encima de cualquier decisión clínica. En muchos casos los debates surgen cuando el paciente no puede tomar la decisión y la familia estira en los dos sentidos. Luego hay casos que deben valorarse y analizar, pero ante una ley de norma donde al final aparezca un médico para tomar esta decisión, desde la profesión no la avalamos porque estamos a favor de la vida. Otra cosa es acatar la norma.
P.P. ¿Qué le piden a la futura ley en esta nueva legislatura?
-La objeción de conciencia, garantías en las decisiones que se tomen en comités y que no genere entornos atractivos a ella (turismo tanático).

LEGISLACIÓN SOBRE CUIDADOS PALIATIVOS IV

Desde SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos) quieren que se dé luz verde a una legislación que regule cómo debería hacerse este abordaje, porque es el leitmotiv de su profesión. «Se trata de atender de forma integral a una persona que por el proceso propio de su enfermedad va a llegar a su final. Hay que cuidar todas las esferas: psicológica y física. Prescribir el fármaco –morfina– más adecuado al dolor que siente o sufre es tan importante como prestar atención emocional y social», explica Rafael Mota Vargas, presidente de SECPAL.
Generalmente el abordaje de paliar el sufrimiento y morir con dignidad se ha destinado a pacientes que estaban ya al final de la vida, pero Mota señala que «no siempre se abordan los últimos momentos de un proceso oncológicos, también hacemos referencias enfermedades degenerativa neurológicas y cardiovasculares, cada vez hay más estudios que demuestran que la intervención temprana de forma coordinada entre profesionales asegura una mejor condición y calidad de vida de los pacientes. Porque estamos ante un momento que puede durar días, semanas, meses e incluso años, en el caso de las neurológicas».

 

LEGISLACIÓN SOBRE CUIDADOS PALIATIVOS III

Marcos Gómez Sancho, coordinador del Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC), subraya que «en muchos casos en vez de avanzar hemos dado pasos hacia atrás. En Galicia ha desaparecido un equipo, mientras que en Canarias  se han destinado 4,3 millones para desarrollar una estrategia que permite la contratación de 79 profesionales y 53 camas». La situación del archipiélago es la que los profesionales médicos buscan: soluciones para aliviar el dolor y el sufrimiento de los pacientes. «Porque llegado el momento no hay que optar por la eutanasia como opción. Esto da mucho miedo, ya que en el marco actual parece que cuidar a una persona cuesta mucho más que tomar la decisión de terminar con el dolor de forma tajante», subraya Gómez Sancho.

AGABI